3

Ayer fue otro de esos días especiales, pero en la emoción del momento (¿?) no blogueé al respecto.

¡Felicidades, m’hijo! El cumple fue tuyo pero el mejor regalo me lo llevo yo. Y yo sé que muy a pesar de desvivirme tratando de no ser otra madre babosa del montón, no iba a poder contenerme toda la vida.
¿Y qué le voy a hacer, mi negrito? Si me saliste más bueno que el pan, más sano que el jugo de naranja y más vivo que… erm… Bueh, más vivo que yo seguro, que ni una comparación ingeniosa se me ocurre. 😛
Un abrazo de oso para mi monito nudista, que a falta de ramas donde colgarse, buenos son los caños del living de casa.

Aprovecho también este post para felicitar a las nuevas familias que trajo este Septiembre: A mi monísima sobrina Uma, a la trasandina Victoria, y sus respectivos papis y mamis.

Ojalá vuelvan pronto a dormir de corrido. xD

Deja un comentario

Comentarios

Aún no hay comentarios. ¿Por qué no comienzas el debate?

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

cinco − 5 =