The Truth is Out There

Posted on Mar 7, 2013 in Blog | 0 comments

Una vez más el benemérito Día Internacional de la Mujer.
Quien me conoce sabe que no lo comparto, me parece misógino y degradante y si posteo algo ese día es siempre como protesta.
Y una de las cosas que apareció con relación a esto fue un post de conmemoración en Facebook con el siguiente contenido:

En 1908, 40.000 costureras industriales de grandes factorías se declararon en huelga demandando el derecho de unirse a los sindicatos por mejores salarios, una jornada de trabajo menos larga, entrenamiento vocacional y el rechazo al trabajo infantil.

Durante esa huelga, 129 trabajadoras murieron quemadas en un incendio en la fábrica Cotton Textile Factory, en Washington Square, Nueva York. Los dueños de la fábrica habían encerrado a las trabajadoras para forzarlas a permanecer en el trabajo y no unirse a la huelga. El 8 de marzo es día de conmemorar y no de festejar.

Y la verdad me dio por las pelotas, siendo que una cosa no tiene absolutamente nada que ver con la otra (no pasaron en esas fechas ni por esos motivos, ni siquiera existió la huelga y un amplio etcétera más). Me alegra que la persona que lo compartió no se haya ofendido por mi corrección pero todo caso, ¿qué culpa tengo yo si mis contactos no verifiquen la veracidad de las cosas que comparten?

Hace algún tiempo alguien sí se ofendió y me acusó de tratar toda charla como si fuera un debate. Y la verdad es que no me interesó tratar razones con la persona que lo hizo (si es que eso es remotamente posible) pero ¿qué hacer cuando la gente saca datos del esfíncter? No por ser una «charla amena» se puede decir cualquier cosa. Tampoco dejar pasar cosas que se conocen como falsas, o dejar de ayudar al otro a entender por qué su razonamiento es equivocado. No hacerlo es tratar al otro de idiota.
Porque no sé el resto, pero me parece que la realidad no es algo que se adapte a la conveniencia o ideología de nadie. Si estudios de doble ciego comprueban que el sugar high no existe, no insistas con que es algo que te pasa. Si lo hacés, vos mismo te estás tratando de loco.
Algo similar me pasa cada vez que alguno de mis contactos empieza a inventar hechos pseudo-científicos que justifican el vegetarianismo, etc. Y doy gracias de que mis contactos sean bastante discretos al respecto. Porque para ser fanático de algo hay que saber mucho, y de buena fuente para colmo. Así de fácil se gana o pierde el respeto.

Y tampoco digo que haya que burlarse de los ignorantes, pero hoy en día y con las facilidades que existen hay que ser bastante negador para no informarse de las cosas. ¿Y de qué cosas estamos hablando? ¡De todas! Y por ahí es un poquitomuy utópico, pero vale intentarlo. En un país (y un mundo) donde tanta información es pura y simplemente prejuiciosa, para empezar nadie debería tener demasiado problema en equivocarse. Una fuente mala o pasada de moda le pasa a cualquiera y está bueno celebrar los avances en todas las áreas.

Sí, seguro parezco una sabelotodo… Y me chupa un huevo, porque al menos aprendo en vez de ofenderme cada vez que alguien sabe más que yo. Y es divertido a la vez que frustrante: en especial cuando ves que dicho factoide  fue compartido más de 9000 veces. ¿Por qué mis hoax no tienen tanta repercusión? 😛

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