Eureka + Picdump

Posted on May 11, 2012 in Blog | 0 comments

Supongo que a todos nos pasa alguna vez que estamos ante determinado problema o incógnita y la solución no nos sale. Capaz por años. ¿Lo peor de todo? Está ahí, frente a esos ojitos que la tierra ha de tragarse. Años. Pues algo así me pasó esta semana.

No quiero sonar muy creída (énfasis en «muy») pero después de como 4 años trabajando con porcelana fría estaba convencidísima de que tenía de hijo dicho material . Lógicamente no paso de una enorme saltamonta porque si bien estoy bastante pro, no dudo que me falten todavía algunos secretillos por descubrir.

Así las cosas esta fue una semana de desarrollo de técnicas y experimentación con nuevos materiales. Tranqui: no los voy a aburrir con detalles, pero déjenmeN enorgullecerme de los resultados:

El rinocerontito vino en un huevito Kinder. ♥

Las frambuesitas y las moritas fueron el primer experimento que salió más que bien, y lo nuevo en Ai Candies. Me enorgullece bastante la técnica, más que nada porque se me ocurrió a mí solita (¡en sus caras, tutoriales!). Y también porque dan como resultado accesorios bastante elegantes.

Me dan ganas de lamerlas. :9

 

Estas frambuesitas despertaron el interés de mi querida Sako, que debe ser la Suicide Girl con menos modificaciones que conozco, porque no tiene ni las orejas perforadas.

 

Vil fornitura.

 

Para ella (y cualquier clienta en similar situación) fue que adquirí estos aritos a presión. Curioso fue lo que me costó encontrar quien los venda, ya que por lo visto acá todo el mundo se debe perforar. Hubo que caminar bastante, pero los encontré.

En Lavalle y Uriburu, creo.

 

Fue en esa escapada a Once que descubrí, medio de casualidad, medio por-cristo-si-siempre-paso-por-ahí el mural de la foto. Por lo gastado de la pintura calculo que es de la época en que el pin-up era novedad. De cierta forma me pone contenta que jamás lo hayan pintado, vio como son las cosas acá…

Pero volvamos a lo que hice esta semana:

 

Obviamente saqué los hilos de pegamento antes de mandarlo…

 

Desde el año pasado en que hice mi primer Relicario de Slytherin quise hacer otro. No importa si tallar me rompe el cuello y la espalda, simplemente me encanta verlos terminados. En especial este, que terminó un poco más prolijo que el mío, que es básicamente un prototipo.
Después está el hecho de que estrené nuevo pegamento (mucho mejor que La Gotita) y que se me fue ni más ni menos que para Suecia. ¡Es de lindo ver que mis chucherías lleguen tan lejos!
Por último, creo que debe ser el pedido que más rápido mandé, ya que entró durante el fin de semana y el lunes ya se había ido.

Seh, trabajo los fines de semana… yay.

Esta semana también me agarró la loca por hacer kiwis. No sé muy bien de donde salió la inspiración (yo solo noto que está) así que hubo que ponerse manos a la obra.

 

Quiero. :9

 

Y aquí les contaré un secreto: El primer intento fue bastante fallido.
Sucede que antes de ponerles las argollitas, traté con alfileres con anillas y la parte del alfiler que quedó insertada se manchó. No pude verificar si fue óxido o moho, pero el hecho es que me arruinó las piezas. No sé si se entiende… cada una de esas semillitas no está pintada como hacen muchas artesanas de por ahí: están hechas y colocadas una por una y a mano.
Para pegarme un tiro. >_<

Pero como el diablo más sabe por viejo que por diablo, hubo que ingeniárselas para camuflar las manchas (¿tirar algo, yo? ¿por quién me toman?). ¿Y qué más rico que un kiwi cortadito en rodajas? ¡Uno bañado en chocolate!
Así que aproveché para experimentar con otra técnica (esa que estuve años para descular), a ver si me salvaba los kiwicitos. Y eso, como pueden ver quedaron hasta más chulos que si no se me hubieran manchado.

 

¿Intravenoso, intramuscular o subcutáneo?

 

Yo la llamo «la inyección de chocolate», ya que para guardar la pasta no se me ocurrió nada más escueto que una jeringa. 😛

Como siempre, mi mayor satisfacción (mayor aun que la plata, imagínenseN) es cuando alguien ve mis chucherías y dice que se le antojan. Cada vez que lo escucho siento que estoy haciendo bien mi trabajo.  

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