Más sangrienta que Kill Bill

Así fue mi noche.

Hemorragia nasal de las importantes.
De haber estado más despierto Bam-bam no se hubiera asustado tanto y hubiera podido seguir mejor las instrucciones para que le dejara de sangrar la naricita.
No fue el caso y la mugre colateral fue digna de cine de clase Z. Pero bueno, si a los 4 años me hubiera despertado en medio de la madrugada con la nariz totalmente tapada, la garganta adolorida, escupiendo sangre y con mis dos padres gritándome órdenes seguro también habría frikauteado.

Y hasta puedo decir que entiendo a Bam-bam: todavía recuerdo la desagradable sensación de irse a la cama con tapones con agua oxigenada en alguna narina (cuando no ambas) y lo imposible que era dormirse así.
Por suerte con levantar la cabeza fue suficiente y pronto pudimos volver a la cama, cambio de piyama y ropa de cama mediante.

Lo molesto ahora es haberme quedado dormida, sentir que las horas de sueño no fueron suficientes y seguir encontrando manchas de sangre en el baño. Mr. Dorima hizo un excelente trabajo de limpieza mientras yo dormía al crío, pero con la sangre siempre es igual: siempre termina salpicando en los lugares más insospechados. >_<

En otros temas, me pasé la noche soñando pavadas. Recuerdo que charlaba por Skype con El Mono, mientras  tenía a Paprika en mi sofá. También había una gordita cosplayer que tenía un blog cuya dirección era killingmorderina.blogspot.com.

Tengo que dejar de leer webcomics indie y limpiar chorros de sangre antes de irme a la cama… Y dejar de soñar URLs.

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