Sueños X 2

Esta noche volví a soñar con él, en dos circunstancias bastante similares pero en dos edades diferentes.

La primera vuelta éramos pibes. Fin de secundario, o algo por el estilo. Él era algo así como un primo lejano que venía de visita y se hospedaba con mi familia. Seducirlo era un jueguito infantil e histérico que me salía bastante bien, y que él no pusiera resistencia me facilitaba todo.
Creo que ni me interesaba tanto como el objetivo de ganármelo.
She shoots, she scores.

En el segundo sueño éramos más grandes, aunque no demasiado. ¿Veinte? Veintipocos como mucho. El objetivo era el mismo, pero esta vez él se resistía. Talvez habría dejado alguna novia dónde vivía, pero no me importaba siquiera preguntarle.
Con la dificultad aumentada, aumentaba también mi tenacidad, aunque tenía la certeza de que iba a ser solo cuestión de tiempo hasta lograr mi objetivo.
Mi chamuyo era de nena buena y servicial, lo que para mi regocijo lo dejaba medio incómodo. 
Él dormía en la que solía ser mi pieza, en el departamento de Juncal.

El último sueño no tenía nada que ver con él, pero era una especie de continuación del anterior, porque se pasaba en el mismo departamento.
Era muy temprano, y alguien tocaba el timbre. Era Héctor, para que le cuidáramos a Manu (el sobrinito, muy amigo de mi heredero). Yo le decía que no iba a poder, y le inventaba que tenía que ir al médico. También le decía que mi Má no podía, porque se ponía de muy mal humor si la despertaban temprano.
En eso escucho que se levanta, y huyo para encajarle el muerto a ella.
Mi mamá vestía una bata color «ensalada de frutas» que no he visto en décadas.

Se ve que al menos en sueños tengo un poco menos de escrúpulos y aprendí a ser un tantito menos considerada…

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