Gas: la odisea

Escrito en Ene 3, 2018 bajo Blog | Sin Comentarios

Escribo esto un poco como recordatorio, otro poco como catarsis. Los nombres han sido cambiados y mis vecinos los he identificado por el departamento.

Algunos de los personajes:

Sra A: Mujer mayor, vive con su hijo. Durante toda la odisea allanaron su casa y al hijo le encontraron pornografía infantil (¡!)
Sr B: No vive allí (lo alquila). Justo lo estaba mostrando cuando se enteró que nos cortaron el gas. No parece mal tipo, pero se atrasa MUCHO con las expensas.
Sra C: Mujer mayor, administradora del edificio. De buen trato.
Sra D: Mujer no tan mayor, inquilina. Mucho no la conozco.
Sra y Sr. E: No tan mayores. Habían renovado su instalación de gas en Abril. La Sra es agradable, el Sr es bastante hinchapelotas.
Sr y Sra F: Facu y yo, entre los más jóvenes del edificio.
Sr G: No vive allí (lo alquila). Muy puntilloso.
Sr H: Hombre mayor con EPOC (en un segundo piso por escalera). No se lo banca nadie (es MUY hinchapelotas), pero me trata bien.
Familia I: Demasiada gente para un departamento tan chico. La Sra I es medio chusma, pero también amable.

APCO I

Creo que fue el 20 de Julio que apareció en mi edificio un papel de Metrogas diciendo que al día siguiente iban a probar nuestra instalación de gas.
Resulta que toda esa semana (y varios meses anteriores y posteriores) Metrogas -a través de la empresa APCO- venía realizando el cambio de las cañerías de gas de todo el barrio.
Entramos en pánico. Que si iban a inspeccionar cada departamento o solo el edificio, nadie sabía nada y Metrogas entregó la notificación con menos de 12 horas de anticipación. Imposible prepararse.

Al día siguiente vuelven los de APCO y realizan la prueba. Encontraron una fuga.
No fue sorpresa en realidad. Hace varios años me quejé con la Administradora (Sra dpto C) que siempre se sentía olor a gas en la entrada, mientras ella me decía que había hablado con Metrogas y que no había problema.
No hubo manera de disfrazarla. Nos cortaron el gas y nos dieron una serie de indicaciones de reformas que debíamos hacer en la instalación del edificio.
Aquí volvimos a entrar en pánico, ya que todos conocemos las historias de personas que por temas así se quedaron meses (o incluso años) sin gas. O gente que le salía tan caro que optó por cambiar todos sus aparatos por eléctricos.

Siendo que no estaba en situación de estar meses sin agua caliente, al sábado siguiente fuimos a la Av. Alberdi a comprar un termotanque eléctrico. Y de yapa un hornito ídem. Lo último que queríamos era gastar la plata en eso, pero al menos la teníamos.

El drama del termotanque

Compré el termotanque un sábado a la mañana. No es que fuera difícil instalarlo (de hecho es una estupidez) pero resulta que Facu y yo somos muy enanos y no lográbamos levantar el termo hasta el lugar donde íbamos a colocarlo. Con la ayuda de mi viejo y mi hermano lo solucionamos en 15 literales minutos. Sábado por la noche ya teníamos el termo colocado y andando.

Fue el domingo a la mañana que me levanté y vi que el termotanque goteaba. Al principio  pensamos que era condensación (al fin y al cabo era invierno) pero al pasar los días vimos que la pérdida se concentraba sobre el cable eléctrico y supimos que algo andaba MUY mal. El termotanque que recién habíamos comprado goteando por su parte eléctrica. YAY.
A esto, el hornito eléctrico había venido abollado. Doble YAY.

El cambio del horno se hizo de inmediato. El del termotanque fue más complicado.
Supuestamente antes de un cambio debía comunicarme con un service autorizado de la marca (Coppens) que debía evaluar si valía la garantía (con un montón de requisitos estúpidos, como que debía ser instalado por un matriculado). Llamé al service en el manual y lo primero que me dicen es que ya no cubren Capital Federal. Ah, bien. Entro al sitio web de Coppens y el único otro service autorizado no me atiende jamás. Me comunico con el vendedor y me indican de hablar con el fabricante. Sí, ya lo hice y ni bola. Después de varias vueltas el vendedor me consigue el número del service que jamás me atendió. Me dieron ganas de gritarle que yo también sé Googlear, pero bueh.

Todo este rollo tardó como una semana, pero un miércoles por la noche (tipo 10, pensábamos que no venía más) vino un muchachote del local con el termotanque al hombro. Dato: el termo no es nada pequeño (es de 95 litros) pero este muchacho era enorme y solito hizo lo que 3 enanos apenas pudimos.

¿Un problema menos?

Los gasistas del terror

Al mismo tiempo que todo lo del termotanque sucedía, con el consorcio decidimos que íbamos a pedir al menos tres presupuestos para realizar la obra. El primero lo consiguió el Sr. H en seguida, por el dato de la misma empresa que nos cortó el gas. El segundo lo conseguí yo y el tercero vino de mano de la Sra C.

¿El problema? Estuvimos un mes entero solo con esto. Casi todas las personas de mi edificio son mayores y medio inútiles. Un conocido me tiró de las orejas, que algún día yo también voy a ser vieja y si bien tiene razón, nadie les pidió que Googleen: la guía telefónica todavía existe. En ese tiempo nos topamos con una amplia mayoría de gasistas que nos dejaron plantados. Los pocos que vinieron o no se interesaron por el trabajo o resultaron unos chantas.

Pero un buen día logramos juntar los tres presupuestos. Nos juntamos en la casa de la Sra C para decidir con cuál íbamos a hacer el trabajo.

APCO II: la secuela

Hago un paréntesis para contar que entre que buscábamos los presupuestos, nos enteramos que la obra de los caños de gas había destruido nuestro desagüe pluvial. La gente que vino a tapar la obra de APCO (colocar baldosas y esas cosas) se ofreció a hacer el arreglo por $12 mil. Sra C (Administradora) aceptó y dio $5 mil de adelanto.

Yo no supe el valor hasta después de todo el “incidente” pero cuando el Sr H se enteró le pareció una barbaridad y fue a buscar la plata a las puteadas. Logró que se la devolvieran, pero al recontar la plata notó que faltaban mil pesos.
Ahí lo apoyé. También me pareció una barbaridad cobrar eso por un trabajo de pocas horas, materiales relativamente baratos y que tampoco nos correspondía a nosotros pagar (estos arreglos son responsabilidad de las prestadoras). Sra C dijo que accedió porque por experiencia sabe que si no lo hacemos nosotros la municipalidad no se hace cargo.
Lo importante es que el arreglo se hizo, de mala manera, pero al menos salió barato.

A todo esto, al haberlos sacado carpiendo, la gente que hizo ese arreglo dejó una cantidad de material en la calle, justo frente al desagüe. Tuve que ir yo a levantarlo, ya que lo último que necesitábamos después de tanto drama era que una lluvia nos tapara de material el bendito desagüe.
Se ve que me vio desde la terraza, porque al poco tiempo de ponerme a limpiar la Sra I vino a ayudarme. Me pareció un lindo gesto, con su ayuda se hizo mucho más fácil y rápido.

La comunidad

No fuimos pocos los que pensamos que la reunión para ver los presupuestos iba a ser el el pasillo del edificio (era en casa de la Sra C) así que no fue hasta que escuché terrible portazo que me enteré y bajé a lo de la Sra C.
Me crucé en el pasillo con el Sr H, quien me dijo pestes del Sr G, con quien se acababa de pelear. En casa de Sra C me contaron lo mismo, pero diciendo pestes de H.
Ahí conocí al Sr G, quien me pareció muy educado, aunque curiosamente muy puntilloso con detalles del edificio (matafuegos, bandas antideslizantes para la escalera) para alquien que no vive aquí.
No niego la importancia de tener los matafuegos al día (he estado en incendios en que ningún matafuego ha funcionado) pero estando despegada una baranda de la escalera, que no venga a hablar de bandas antideslizantes…

Pero en fin, reunidos todos decidimos por unanimidad ir con el gasista de la Sra C. El del Sr H era demasiado caro ($20 mil de diferencia) y el mío, a pesar de ser más barato, no incluía todo lo que necesitábamos.

¿Otro problema menos?

La obra

Para este entonces ya llevábamos más de un mes sin gas. Cruzándome con el gasista elegido le pregunté cuánto estimaba que duraría la obra del edificio (sin contar la puesta a punto de cada departamento) y me dijo “Una semana, dos como mucho”. Supuse que a lo sumo tardaría el doble, pero dos semanas se volvieron dos meses.
Típico.

La realidad es que el gasista colgó nuestra obra demasiado tiempo. Tenía que venir y no venía, así de simple.

APCO III: la emergencia

Creo que fue el 22 de Octubre (que fue domingo de elecciones) cuando bajé a votar y noté que había una cuadrilla de Metrogas trabajando en la puerta de mi edificio.
Ahí me enteré que la obra de APCO había sido mal hecha, y habíamos quedado con una fuga.

El incendio que hubo en mi barrio y se viralizó por Facebook no fue uno solo. Hubo al menos otro caso (si bien mucho menor) y mi propio edificio tenía una pérdida de gas. El mío no voló porque como el edificio tenía su propia pérdida nos cortaron el suministro, pero solo por eso. Los lugares que optan por pasarse a gas (porque las obras son carísimas) no tienen control.
Danger.

El dpto: el intento

Esa misma fecha recibí el presupuesto de IC, gasista que me recomendaron para dejar en regla mi departamento. No quise trabajar con MA (el gasista que hizo la obra en el edificio) justamente por este temita de que nunca venía. Si hay más gasistas en el mercado ¿no?

Pues IC hizo un presupuesto e inició las obra en casa a principio de Noviembre. Como el Sr H no conocía otro gasista, IC quedó en trabajar también en su departamento.

IC hizo su trabajo y molestó un poco que jamás tapara los agujeros que abría… Pero ese ni siquiera fue el problema.
El problema fue cuando después de dos sábados trabajando en casa me dijo que había una fuga en la instalación de mi departamento. Pequeña, pero lo suficiente como para que no me reconectaran el gas. Que la única salida era hacer una instalación nueva desde la sala de medidores (planta baja) hasta mi departamento (2do piso).
El chiste me lo cobraría $27 mil. Pero como somos de confianza, nos lo podía hacer en cuotas.
¿…Cuántos pánicos vamos ya?

Yo ya estaba desesperada. Facu estuvo cuando hicieron la prueba de hermeticidad y vio como la presión bajaba.
Sin saber qué más hacer, llamé a MA (porque no conocía a nadie más) ¿y qué hizo? No vino el día pactado, un viernes. Peeeeero… me entero para esos días que la Sra C ya tenía gas luego de haber hecho su obra con él.

El lunes siguiente me toca timbre el Sr H. Él estaba en exactamente la misma situación que yo (en seguida me entero que IC le había pasado exactamente el mismo presupuesto que a mí) y también había llamado a MA.
Pues me dice que MA probó su instalación y no había pérdida. Probó la mía también. ¿Y adivinan?
Pues tampoco había pérdida.

Decido terminar toda la obra con MA, cuyo ayudante viene al otro día y hace todo.
A todo esto yo sabía que a la Sra C le habían dado el gas muy a pesar de que Metrogas no hubiera inspeccionado aun su departamento. El ayudante me explicó que no me tenía que preocupar, que habilitar el gas sin inspección no es una responsabilidad del usuario ni del consorcio, sino del gasista matriculado. Lógico que esto no es lo ortodoxo, por lo que yo le pedí expresamente al ayudante, que no me conectara el gas. Había esperado como 4 meses, ¿qué me costaba una semana más? Pues bien, luego de unas horas de trabajo lo encuentro probando mis hornallas… Encendidas.

Paralelamente también se hacía la obra del Sr H, que estaba prácticamente en la misma que yo.
Mi obra se terminó alrededor del jueves 30 de Noviembre y al día siguiente se presentaron los papeles ante Metrogas. Hice las cuentas y el miércoles 6 debería estar viniendo el inspector (que tarda 72 horas a partir de la presentación de los papeles)

L’inspecteur

El inspector apareció a las tres de la tarde del jueves 7, sin que nadie lo esperara. A todo esto yo había llamado a MA a preguntarle que onda, pero si tanto le cuesta venir sabía que no me iba a llamar para avisarme.
El inspector era un pibe jovencito (o al menos lo aparentaba). Me dijo que de los tres departamentos que venía a inspeccionar (C, F y H) yo era la única que había atendido. Entró y se fue a la sala de medidores mientras yo, desesperada, trataba de ubicar a mis vecinos. Llamé a la Sra C y al Sr H, pero la Sra C claramente no estaba. El Sr H estaba durmiendo la siesta.
Con la Sra A (que estaba ahí) tratamos de ver si conseguíamos la llave de la Sra C para que yo le firmara la inspección, pero no hubo manera.
El inspector cortó los precintos (los 3, a pesar de saber que no iba a poder entrar al C) y vino a inspeccionar mi unidad.

Allí me encontró como me encuentran cuando no espero a nadie: cocinando. Con el horno y la hornalla prendidos. ¿Boluda yo? OBVIO.
Le pregunté qué onda esto de que me hubieran conectado antes de la inspección y me dijo prácticamente lo mismo que el ayudante: Que si bien no es lo debido, a veces los gasistas reconectan a familias con chicos o gente mayor. Que no me preocupara, que eso era responsabilidad del gasista y, una vez hecha la inspección, del inspector. Respiré aliviada.

Terminado todo en mi departamento, el inspector se fue a ver el departamento H y lo habilitó a pesar de faltarle una rejilla (que se estaba por poner).
Hecha la inspección, firmado el comprobante, colorín colorado, ¿no?

NO.

A la tardecita del 12 de Diciembre me tocan el timbre. Es la Sra C desesperada. Metrogas se acababa de irse, nos cortaron el gas.
¿Lo qué?
Alguien denunció una fuga y Metrogas hizo lo que hace Metrogas en estos casos: cortar el suministro.

Fui a los medidores y ahí había tres precintos nuevos. Y como es el caso cuendo no hay ninguna unidad con suministro, también cortaron desde afuera.
Simplemente emputecedor.

Muchas conjeturas aparecieron y la más fuerte para la Sra C y el Sr H era que un vecino envidioso había denunciado fuga por nuestra habilitación espuria. Es más, ambos sospechaban del Sr G. Luego me chusmean que la Sra C le habría contado al Sr G y que él se preocupó desmedidamente.
…Al igual que Facundo y yo, en definitiva, pero nosotros no somos tan boludos de llamar a Metrogas.

La primera llamada que hago a Metrogas un muchacho me explica que la cuadrilla encontró medidores “autohabilitados” a lo que yo casi lo muerdo por teléfono, con la Constancia de Habilitación en la mano. Le dije que ¿cómo corno iba a haber fuga si todas las obras estaban recientemente inspeccionadas y las que no, simplemente no tenían suministro? Dijo que le mandara la Constancia por e-mail que ahí iban a poder investigar.

Como no te dan plazos ni nada, a la media hora de enviar el e-mail volví a llamar y ahí es cuando esto se pone bizarro. Me atendió N, una compañera de pole dance.
Sabía que N trabaja en Metrogas, pero nunca supe en qué sector.
Pasada la sorpresa N se compromete en tomar mi caso y avisarme (¡siempre tan genial N! ). Al contrario de lo que me dijo el primer muchacho, N contó que mi medidor aparecía como “habilitado”, pero que el corte era en parte a un problema con el sistema de Metrogas. También me dijo que en 48 pasaba una cuadrilla para reconectarme, pero que alguien tenía que recibirlos.
N también me dijo que si bien no tenían datos de quien hizo la denuncia o de dónde, podía decirme que fueron dos denuncias diferentes, la de las conexiones clandestinas y la de la fuga, la última hecha cuando ya teníamos todo en regla.

El drama

Entre llamados e idas y venidas tuve la oportunidad de hablar con varios de mis vecinos y sin querer queriendo mi energía se gastó tratando de averiguar quién fue el hijo de remil putas que denunció. En especial después de que estábamos habilitados. Bah, el C no… pero que no estuviera el precinto fue culpa del inspector, no de la Sra C.
Mis conclusiones hasta el momento:

Sra A: Con el hijo preso o investigado por pedofilia está en cualquiera. Parece estar interesada en resolver su tema con el gas, pero al mismo tiempo va a mudarse ahora en Enero. No la culpo, el departamento tiene tal daño por humedad que es inhabitable.
Sr B: Como no vive acá y solo quiere alquilar el departamento ya van 3 visitas de inspectores que se pierde. No existe.
Sra C: Si bien no siempre hace las cosas bien, es la mayor perjudicada. Sin la inspección dudo que le reconecten el gas.
Sra D: Todavía está en obra, pero se la ve cansada y con ganas de que le reconecten. No me imagino lo que será esta situación para un inquilino…
Sra E: Lo primero que me dijo fue que desconocía que hubiera unidades con gas. Hizo varios planteos morales y se atajó MUCHO. Se caía de maduro que no soporta al Sr H (no la culpo). No parece saber que la Sra C también sospecha del Sr G.
F: Facundo y yo queremos golpear a alguien.
Sr G: Todo indica que pocos días antes de el nuevo corte habló con la Sra C sobre la falta de habilitación (…de C, H y yo ya estábamos inspeccionados).
H: Como siempre parece indignado no parece haberle afectado más el nuevo corte.
Sra I: Ella también está esperando sus últimas obras para que le inspeccionen.

¿Y vos, Antie?
Y… trato de no dejarme llevar pero también sospecho de G y su puntillosidad. Sé que odia al Sr H (no lo culpo) y no me sorprendería si alguien me dijera que armó todo esto último solo para perjudicarlo. ¡El tema es que me jodió a mí también!
Sea quien fuere el vecino que denunció, es un hijo un camión de putas. Varios sabíamos que la Sra C fue la primera en tener gas y si bien nos preocupaba la situación, no íbamos a denunciarla. Nos informamos y la realidad es que no hubo problema.
Me daría mucha bronca confirmar que todo este nuevo kilombo se dio por la ignorancia y soberbia de una sola persona.
Yo solo quiero golpear a alguien.

La reconección

El 14 de Diciembre volvió Metrogas a reconectarnos el servicio al Sr H y a mí. Me dijeron que nos acusaron de tener “conexiones clandestinas”, por lo que clausuraron TODAS las tomas del gas (medidores individuales, planta reguladora y la última llave, que está en el piso, cuyo nombre no me sé). Hasta la planta reguladora tenía precintos que hubo que llamar para autorizar que los retiren.

Después de esto no hubo más problemas. Pero cruzo los dedos y toco madera al mismo tiempo. La realidad es que es así de simple cagarle la vida a alguien: es solo denunciar que tiene un escape de gas que Metrogas no pregunta ni inspecciona, simplemente corta. Y tarda hasta 72 horas en “inspeccionar” para hacer la reconexión. Va en comillas porque tampoco es que revisen mucho.

 

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