Cosiendo

Posted on Jul 13, 2014 in Blog | 0 comments

Saber coser es algo que no le envidio a la persona que tiene que hacerse su ropa, pero al mismo tiempo siento pena por la que jamás aprendió.
(Y por si alguien pregunta: No, todavía no perdoné a aquella persona a la que le presté hace mucho ropa y me la devolvió solo porque se rompió. Y aparte de rota me la devolvió sucia).

Empecé realmente con la costura creo que en 1998, cuando se me dio por hacer cosplay, aunque de ver a mi Má y a mi tía toda la vida algo pude mamar.
Coser con la máquina de mamá (todavía viviendo en casa de mis viejos) hasta que era fácil. La cosa se me complicó un par de años después de irme cuando mi Má me regaló una maquinita chinoca que compró por Sprayette o similar.
Y no es que quiera verle el diente al caballo regalado, pero para una maquinita que fue comprada para no tener le lidiar con el peso de la máquina resultó bastante complicada. Supongo yo que es porque por poco y no es de juguete… Y no es que no cosa, el tema es lograr que cosa lo que uno quiere que cosa, cuando uno quiere que cosa.
La maquinita tiene varios problemas, pero el principal es que a cada tanto le agarra la loca, se traba y me termina rompiendo el hilo. Pero eso no es suficiente para vencerme (¿?)

La madrugada pasada me desperté. Y como siempre que me desvelo, me puse a pensar en estupideces.
Entre ellas me acordé de un par de vestidos que tengo en el armario. Me los compraron en Coto cuando tenía unos 15 o 16 años (imagínenséN) y si bien todavía me entran, son demasiado noventeros. Y no lo digo en el buen sentido…
Se tratan de dos vestiditos que son poco más que remerones algo estilizados hechos con una tela símil terciopelo. No son feos ni me quedan tan mal, pero no me gustan los cuellos.

Así ayer por la tarde, aprovechando la lluvia, me senté a editar uno de los vestidos.
Si bien el otro (uno violeta) me pareció que iba a ser más fácil, ataqué al de las rosas negras. El violeta dentro de todo estaba bien, pero el de las rosas por poco y no me daba claustrofobia de lo apretado que me quedaba en el pecho y los brazos.

 

Antes

 

Así que me animé. Me senté, marqué y corté (no sin chusmear algunos tutoriales, no se me fuera a olvidar algún paso importante). Puse alfileres, probé y cosí.
Y se me trabó la máquina en un par de lugares, pero lo terminé. Y yo solita, a pesar de la insistencia de Kirby en ayudar.

 

Después

 Dudé si podría terminar bien este proyecto, a pesar de lo simple que es. Supongo que es lo normal cuando no hay una puta tijera que corte como la gente en tu casa y que tu máquina de coser sea de juguete… Pero estoy contenta: las costuras chanfleadas no se ven en el terciopelo negro. XD

 

 

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