Bagels de Nick

Escrito en Dic 28, 2016 bajo Blog, Recetas | Sin Comentarios

Hace algunos años ya conocí Temple of Evil. Es un blog de recetas MOY interesantes, redactadas de una manera MOY cool. Por esas cosas de la vida terminé conociendo a Nick, el capo de dicho blog. Chats vienen y van y la distancia no fue excusa para no constituirnos como amigotchis foodies. ¿Hoy en día? Nick se ha vuelvo mi segundo canadiense favorito (lo siento Nick, Wolverine se tiene el primer puesto vitalicio).
En algún momento incluso llegué a contribuir con alguna recetucha en el Templo del Mal. ¡Qué lindos recuerdos! Así las cosas supe donde ir cuando Facu se animó a que le hiciera bagels…

…Es una historia con algunas vueltas. Facu es de viajar a Estados Unidos casi que anualmente y una de las cosas que le gustan más de esos viajes son los bagels que suele comer de desayuno. Ya hace un buen tiempo que tenía ganas de prepararle, pero ¿vieron cuando a uno le gusta mucho algo y le da cierto miedito de irse al carajo con eso? Pues eso me pareció durante mucho tiempo cada vez que le proponía a Facu aprender a hacer bagels y él me decía que mejor no.

Pues bien, un día me dijo que sí. Y por supus, usé la receta de Nick.

Bagels

  • 1 sobrecito de 10 g de levadura seca (o 1 cubito de 50 g de la común)
  • 1 ½ cucharadas medidoras de azúcar
  • 1 ½ tazas de agua tibia (300 ml)
  • 3 ½ tazas de harina (420 g)
  • 1 ½ cucharaditas de sal fina
  • yema batida o leche para dorar

En un vaso más o menos alto verter el agua tibia, el azúcar y la levadura. Dejar reposar 5 minutos. ¿Por qué un vaso alto? Pues porque la levadura se va a activar y va a largar espuma. Atenti.

En un bol grande mezclar bien la harina con la sal. Ojo con esto, ya que mucha sal de sopetón (y esta receta usa bastante) puede matar la levadura, por eso mejor tener todo bien mezclado.

Empezar a unir los ingredientes sólidos a los líquidos de a poco hasta obtener una masa super elástica y agradable al tacto y amasarla por unos 8 minutos (o hasta que las manos no te den más).

Si tenés una de esas batidoras con ganchos para amasar, ¡usala! Verté la mitad de la harina y toda la sal en el bol y en velocidad baja batilos solos hasta combinarlos bien. De a poquito agregá la levadura con agua. Esto se hace bien lento para darle oportunidad a los ganchos de ir amasando todo. Cuando se termina con el líquido, agregar de a poco el resto de la harina hasta que la masa se agarre a los ganchos y se despegue bien del bol. Todo este proceso se hace en 2 o 3 minutos como mucho.

Engrasá el bol y colocá la masa en su interior (yo fritolineo el bol y luego le tiro un poco más a la masa) para luego cubrir todo con un plástico o un repasador húmedo. Dejar levar una hora hasta que duplique su volumen.

Pasada la hora enharinar la mesada y desgasificar el bollo amasándolo. Taparlo nuevamente por otros diez minutos.

Mientras tanto, ir precalentando el horno en 250°C (horno fuerte) y poner a hervir una olla llena de agua.

Separar la masa en 8 partes iguales y formar bolitas. Aplastar las bolitas y con el dedo agujerear los centros para darle forma de rosquilla (que es la misma forma del bagel). Está bueno “revolear” un poco la rosca en un dedo para agrandar el centro.

Colocar los bagels en una placa fritolineada y taparlos por otros 5 minutos.

Pasado ese tiempo con mucho cuidado colocamos los bagels en el agua hirviendo, cuidando de hervir cada uno durante 1 minuto de cada lado. (1 minuto de un lado y otro minuto del otro). Con una espumadera sacamos y escurrimos cada bagel y los volvemos a colocar en la placa fritolineada.

Una vez hervidos todos los bagels pintarlos con leche (o yema de huevo) y mandarlos al horno durante 25-30 minutos, hasta que estén dorados. Si se quiere, espolvorear semillas (sésamo, amapola, etc) antes de mandarlos al horno.

 

 

El veredicto

Hay que admitir  que los bagels son pancitos raros. Primero eso de que son rosquillas saladas, que se hierven, y luego su curiosa consistencia “gomosa”. ¡Muy raros!
Aunque no por raros son para nada feos. Al contrario, son unos panes con un sabor muy agradable que realmente se prestan muy bien para rellenar con lo que a uno se le ocurra.

Hasta ahora mi forma favorita de atacar los bagels es cortarlos a la mitad y tostarlos. En una mitad unto mi queso blanco casero (con aceitunas) mientras que en la otra va mermelada de frutilla y arándano (la de Arcor está muy buena).
Por otra parte, si bien yo soy de esas personas que le pone dulce de leche hasta al mate (no, no tomo mate) debo admitir que no es lo que mejor le sienta. No sé si es la textura gomosa o lo saladito, pero prefiero guardar el dulce para algo como los panes de leche.

En definitiva ni lo dudo, esta es de esas recetas que vale agendar para repetir. En especial sabiendo lo mucho que la disfruta Facu. Al fin y al cabo no son demasiado complicados de hacer (y lo que más se me complica es que no se me deformen al hervirlos). Aparte 8 me parece una buena cantidad para comer, repetir, dejar un par para el día siguiente sin que pierdan mucho la frescura. Sin duda la repetiremos.

 

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