Yogur casero con yogurtera

Escrito en Ago 22, 2016 bajo Blog, Ingredientes, Recetas | Sin Comentarios

Era yo muy chica cuando en casa se compró la yogurtera, por lo que no recuerdo una época en que no la tuviéramos. Al principio quien se encargaba de hacer el yogur era mi Pá, pero pronto la posta la tomó mi abuela.
Como buena pendeja del orto recuerdo que no me gustaba el yogur hecho en casa. No era tan firme ni tan rico como el comprado, por lo que no solía interesarme mucho. Como todo en casa, también era super descremado y sin azúcar, por lo que en realidad hoy entiendo mejor que no me gustara.

Creo que hacen más de 10 años que la tapa de la yogurtera se rompió (hace 6 que falleció mi abuela) y cayó en desuso. Fue por un tweet de Derecho en Zapatillas que recordé que todavía la teníamos y quise ver si se podía revivir.
Pensé que me costaría más reemplazar la tapa rota de la vieja Braun, pero en un bazaar cerca de casa encontré un tupper del tamaño casi perfecto. Faltaba también un tarro, pero encontré un vasito que también tenía el tamaño justo.

Desde que inicié mi gran dieta hace algo más de dos años que el yogur se volvió un pilar de mi alimentación. Por nada en especial, simplemente me agrada mucho más que otras opciones a la hora de desayunar/merendar. Solía gastar bastante en esos yogurcitos fortificados con calcio, pero cuando descubrí que podía hacer mi propio suplemento de calcio con cáscara de huevo, me pareció que valía la pena ver si podía lograr algo más rico e igual de nutritivo…  y por bastante menos plata, no les vuá mentir.
Y creo que lo logré.

Yogur casero de vainilla

  • 1 litro de leche (yo uso descremada)
  • 1 pote de yogur (con o sin sabor, descremado o no, yo uso un Yogurísimo Firme de vainilla)
  • 6 cucharadas soperas de leche en polvo (descremada o no)
  • 5 cucharadas soperas de azúcar
  • 1 y 1/2 cucharadas soperas de esencia de vainilla

Mezclar un vaso de la leche líquida con el resto de los ingredientes. Como la leche en polvo suele formar grumos a mí me gusta pasar todo por la minipimer para eliminarlos.
Agregar el resto de la leche y volver a mezclar. Verter en los potes de la yogurtera.

Colocar los potes sin tapa en la yogurtera y taparla. Enchufar o encender y a esperar: el yogur estará listo a partir de las 8 horas.
Aquí es donde entran temas de gustos personales. No sé si sea porque es invierno, pero para que quede como a mí me gusta yo lo dejo 24 horas en la yogurtera.

Una vez listo el yogur, colocar la tapa de cada pote y mandar a la heladera.

Esta receta rinde 1.4 l de yogur.

 

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Tips

Preparar yogur es bastante simple, pero nunca vienen mal algunos truquitos:

La mezcla de ingredientes se puede hacer perfectamente en frío. De hecho, es preferible si no contamos con un termómetro (que realmente no es necesario) para no matar accidentalmente nuestro cultivo. El único motivo por el que sería necesario hervir la leche es si esta estuviera sin pasteurizar. No solo por motivos bromatológicos, sino para lograr que las proteínas de la leche se agreguen de la manera deseada.
Lo hice y quedó… ¿baboso? Vas por buen camino. Con el agregado de leche en polvo el yogur pierde esa textura liviana y algo “granulosa” por otra más suave y cremosa. Lo “baboso” es el paso anterior a ponerse cremoso por lo que es importante dejarlo una cuantas horas más.
Se le puede poner algún agregado al fondo de los vasos antes de volcar la mezcla, pero en lo personal yo prefiero saborizarlo justo antes de comerlo. Así no hace falta terminarse toda una tanda para variar el sabor. ¿Algunos saborizantes que recomiendo? Esencia de menta, salsa de chocolate, mermelada, nutella, dulce de leche, etc.
Es importante no “molestar” al yogur mientras este se hace. Cada vez que levantamos la tapa para chusmear se pierde el calor y entorpece el procedimiento. Poner la alarma a un horario y respetarlo. En mi experiencia es mejor pasarse a que le falte tiempo.
Si guardamos uno de nuestros yogures, podemos usarlo como cultivo para la siguiente tanda en lugar de comprar un nuevo yogur. No hay un consenso de cuántas veces se puede hacer esto, pero la realidad es que en algún momento deja de servir. Con el tiempo la proporción de los distintos tipos de bacterias se modifica (porque proliferan a diferentes temperaturas) y con ello las características de nuestro yogur. ¿Yo? Prefiero comprar uno nuevo, no es tan caro y prefiero asegurarme que la receta me salga siempre igual.

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El veredicto

La primera tanda de yogur que preparé (con una receta levemente diferente) se asimiló mucho al que preparaba mi abuela. No me desagradó tanto como en mi infancia, pero me pareció interesante buscarle otra vuelta a la cuestión. Quedó suficientemente bien con cereales, pero creo que lo que más me gustó fue cuando lo combiné con un par de cucharaditas de una mermelada artesanal de arándanos que tenía en casa (…y se me terminó muy pronto).
Cuando se me terminó la de arándanos, compré una mermelada de frutilla bastante berreta (Emeth, la más barata del super) y a pesar de mis prejuicios, le quedó bastante bien al yogur. Otra cosa que me gustó mucho agregarle fue un par de cucharaditas de jarabe de vainilla.

Luego de un par de intentos llegué a mi versión favorita y la verdad le pasa el trapo a la de mi abu. Ella usaba solo leche en polvo (solo la hidrataba) y la verdad es que mi versión es MUCHO más firme y cremosa. Ella usaba únicamente edulcorante mientras yo uso poco azúcar y queda con un dulzor más agradable sin sumar muchas calorías.
Si me pongo a pensarlo este yogur (descremado) podría perfectamente pasar por uno entero. Con más leche en polvo no tengo duda que se podría hacer un falso yogur griego muy convincente.

 

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