Desconche de queso y cebolla

Escrito en Dic 6, 2014 bajo Blog, Recetas, Salado | Sin Comentarios

Siempre tuve mucho amor por los pancitos saborizados que sirven en los restaurantes. Pero también tengo mala memoria, porque se ve que solo me acuerdo cuando voy a algún restaurante. …Y siendo que hace unos 15 kilos que trato de evitar el pan, se imaginan. Igual es muy cómoda esta dieta, ya que mientras den los números (cantidad de calorías ingeridas) no me preocupo demasiado por lo que como, en especial los fines de semana.
Fue uno de estos findes que fuimos a la parrillita a la vuelta de casa y mientras esperábamos unos tremendos bifes de chorizo, vi en la panera un pancito de cebolla que al probarlo me quemó la cabeza (recordemos que hace como 6 meses que estoy a dieta, la cabeza se me quema con extrema facilidad). Y como siempre, quise hacer.

Chusmeando recetas encontré esta de Cocineros Argentinos, en la que me basé. Me resultó muy interesante porque al ser “torta” no lleva lavadura así que no hay que levar ni amasar, como suele ser con los panes. En fin, son “pancitos” para perezosos como yo.

Torta de queso y cebolla

  • 3 huevos
  • 100 ml de aceite (preferentemente de oliva)
  • 3/4 de taza de leche
  • 3 tazas de harina leudante
  • Sal, pimienta y ajo a gusto
  • 6 cucharadas soperas de orégano (o más o menos)
  • 120 g queso regianitto rallado (o cualquiera durón que a uno le guste)
  • 150 g de queso cremoso cortado en cubitos chiquitos
  • 2 cebollas (aprox 300 g)

Precamentar el horno a temperatura moderada.

En un bol colocar los huevos, el aceite, la leche, la harina y el polvo de hornear. Agregar la sal, la pimienta y el orégano. Unir con un tenedor hasta obtener una masa más o menos dura.

Picar la cebolla bien finito y agregarla, junto al queso rallado y a los cubitos del otro queso. Mezclar lo mejor posible.

Con una cuchara formar bollitos, colocarlos en moldes de aluminio fritolineados y mandarlos al horno por 20-25 minutos.  O hasta que estén bien dorados, lo que pase primero.

Si se quiere hacer como una torta grande, mandar a un molde enharinado/enmantecado o de silicona por unos 40 minutos. Ojo con esto, ya que esta receta lleva cubitos de queso y eso dificulta saber bien si se ha cocido o no el interior.

 

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El veredicto

Hice esta receta dos veces: la primera como torta y la segunda como bollitos/tortitas.
Si bien por mi paranoia no me quedó del todo cocida, como torta quedó de la hostia. Rinde un un precioso tortón de como kilo y medio, que cuando empezás a comerlo ¡no querés parar! De tan rico que quedó el exterior de esta torta (doradito y medio gratinado) es que me pareció una NECESIDAD volver a hacer esta receta como bollitos, para maximizar la cantidad de costra.
Inicialmente había querido hacerla así (como bollitos, muffins, o algo) pero la realidad es que la cebolla cortada en juliana (como dice la receta en la que me inspiré) dentro de una masa tan firme me dificultó todo a la hora de fraccionarla.

 

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¿La cuestión? Si la torta ya estaba tan rica, como bollitos es mil veces mejor. Suavecitos por dentro, medio crocantitos por fuera… Un desconche, por si alguien se preguntaba el por qué del nombre de esta entrada.
Un buen tip es dejarlos hasta que estén BIEN dorados. Pero bien-bien dorados, ¿eh? Sin miedo, así se gratinan por fuera y se cuecen bien por adentro (aunque esta masa va bien incluso cruda).

 

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